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Autoridad Moral

Grethel Quesada |
Autoridad Moral

La moral es una parte integral en toda la esfera social, de una u otra forma nos marca la pauta en cuanto a la manera de comportarnos. Es tan relevante que existe una teoría que describe en etapas el desarrollo, la moral de las personas, estableciendo en síntesis que desde los cuatro años los niños comienzan a integrar en sí mismos este tema por medio de la educación que le dan sus padres y de allí, parte el que lleguen a ser personas moralmente funcionales o no. 

Tristemente existe un fenómeno en el que la moralidad se usa como disfraz y la verdadera personalidad sale a la luz en lo secreto, aludiendo ante la gente ser una persona que no se es.

Mi madre siempre dice: “sin autoridad moral no se es nadie” y curiosamente si lo vemos en el mundo que nos rodea, difícilmente llegamos a creer en las personas que en efecto dicen ser alguien (moralmente aceptable) pero se comportan de otra manera (ya sea de forma amoral o inmoral), es decir pierden ante nosotros totalmente su credibilidad. Para dar un sencillo ejemplo de esto podemos ilustrarlo así: imagínate un padre o madre demandándole a sus hijos sinceridad y honestidad, que no le mientan, pero cuando llega el “polaco” a la puerta (el vendedor a crédito puerta a puerta) le dicen: “dígale que no estoy”. También podemos ver personas que elevan fuertes juicios contra otros por sus actos de corrupción, pero a los días salen a relucir infinidad de movimientos económicos reprochables por su parte. 

Dado lo anterior, podemos decir que la autoridad moral del ser humano va en decadencia; sabiendo que por definición entendemos que autoridad moral es el ser respetado por ser una persona con una trayectoria de vida basada en la moralidad, la bondad y la justicia.

Poseer autoridad moral no significa no cometer errores, eso estaría fuera de nuestro alcance, lo que nos insta a hacer es a sostener nuestra vida sobre los pilares de la integridad, la verdad, la justicia y la bondad; haciendo esto, podremos presumir de haber dejado una huella importante en nuestra sociedad. No podemos seguir engañándonos pensando que nadie se va a dar cuenta de lo que hacemos; nunca faltan los ojos sobre nosotros y lejos de actuar con moralidad por el hecho de que nos vean, debemos hacerlo por convicción propia y por principio.

Son tantas las desilusiones que nos llevamos al ver que quienes creemos que son personas genuinas terminan siendo farsantes, que lo que menos deberíamos hacer es copiar el patrón, lo correcto es llegar a ser la diferencia, marcar el precedente y salirnos de ese montón.

1 Crónicas 29:17a dice: “Yo sé, mi Dios, que tú pruebas los corazones y amas la rectitud.” Y Proverbios 2:7-8 dice: “Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles”.

Poco podremos hacer si conocemos gente sin autoridad moral, llevada por los vientos del deseo y la mentira, pero mucho podemos hacer si nos evaluamos y llegamos a notar en nosotros falta de esta cualidad.

Algunos consejos para que trabajes con tu autoridad moral son: 

  1. Reconoce con sinceridad lo que sabes que has hecho injusta y amoralmente.
  2. Pide perdón a quienes sabes que dañaste o defraudaste.
  3. Trabaja en tu sistema moral valorando los principios éticos que posees y adoptando aquellos que se han quedado en el camino.
  4. Comprométete a manejar tu vida diferente, por ejemplo, si antes sobornabas ya no lo hagas más; si antes mentías para librarte de reprimendas o consecuencia, ya no lo hagas, enfrenta lo que deba venir; si antes te aprovechabas de la gente ya no lo vuelvas a hacer, etc.

Recuperar la autoridad moral lleva mucho tiempo, esfuerzo, carácter y empeño, pero su fruto al final es dulce y su recompensa maravillosa. 

Tenerlo todo sin autoridad moral es deshumanizarse y perder lo que realmente nos hace valiosos.

 

Última actualización: 16/02/2022