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Costumbres y Tradiciones

Ricardo Solano |
Costumbres y Tradiciones

Como ya lo he escrito en otras oportunidades, en el campo espiritual, el deportivo, o en el político, nunca habrá una opinión homogénea, o lo que es igual, los seres humanos siempre vamos a diferir en algún aspecto. Dicho esto, que me disculpen los que no piensen como yo.

Después de leer un extenso documento sobre Jesús de Nazaret, se reafirma en mí la idea de que en muchas Iglesias, se pone la carreta delante de los bueyes.

Jesucristo no escogió a sus discípulos por su apariencia, su edad, su preparación académica, u otra cosa por el estilo. En su mayoría eran personas comunes y corrientes, algunos de ellos, rudos pescadores.

El Nazareno, como también se le ha llamado, tenía en su proyecto un inconveniente que debía resolver, o ser tomado muy en cuenta: tan solo contaba con tres años para preparar a sus elegidos. En este punto, muchos podrán decir “Bueno, pero era Dios el que iba a realizar la obra y El todo lo puede”. Si bien es cierto que Dios todo lo puede, no debemos olvidar que también era hombre, que comía, dormía y se cansaba como cualquier otro hombre, incluso, se enojó cuando sacó a los mercaderes del templo. (Lucas 19:45-46)

Podemos decir que era hombre y era Dios.

Para retomar lo del documento que leí, todo se resume en que Jesús sabía con que tiempo contaba, qué hombres había escogido y el fin que debía lograr con ellos. (Marcos 3:14-15)

Aquí es donde la burra botó a Genaro, dicho en palabras de mi papá.

La fórmula que Él empleó tiene lógica, fundamento y razón. Aunque fuera Dios, tenía que dejar el mundo de los humanos. (Lucas 23:44-45)

¿Aquí que nos dice la lógica? Que debía preparar a unos cuantos para que fueran hasta el fin del mundo a proclamar el evangelio

Fundamentaba su estrategia en dos aspectos muy puntuales: primero, el tiempo con el que contaba y segundo, la necesidad de que todo lo enseñado fuera llevado a la práctica.

Pienso que aquí es donde muchas Iglesias actúan de manera discordante con lo hecho por el Maestro. Muchas de ellas valoran más, cantidad que calidad. Lo voy a decir bien claro, no importa cuánto hayas leído, cuánto hayas aprendido, cuánto usted sepa de la palabra, lo que a Dios le importa es LO QUE PRACTIQUES. Así de sencillo.

La ruta que siguió el Nazareno, terminó dándole la razón. El dejaba a sus discípulos, pero les prometía el envío del Espíritu Santo, para que les recordara  las enseñanzas, los animara, les diera valor, sabiduría y firmeza para cumplir lo que les había encomendado. (Marcos 16:15-16)

Nos enseñó el Maestro, que es más importante un pequeño grupo bien preparado y motivado, que una Iglesia llena de gente calentando campos.

EL sabía que sus discípulos darían hasta la vida por aquella causa, como de hecho sucedió con muchos de ellos, pero también dejó claro que si es necesario llegarle a las masas, basta un líder preparado, y cuando digo un líder preparado, quiero decir, el que señala el camino a seguir, debe predicar también con el ejemplo, algo así como lo que le dijo el niño al papá cuando cruzaban un pantano y el adulto le pidió al hijo que se fijara bien donde ponía el pié, el pequeño le replicó : papá, fíjese bien usted porque yo lo pongo en su huella.

Está demás decir que Jesús le dio a los doce las armas que iban a ocupar, sabía de antemano a lo que se tenían que enfrentar, en un territorio que en aquel momento era dominado por los Romanos.

No tengo ninguna duda de que Jesús fue un todo terreno, tanto así, que se dio como propiciación para que nosotros pudiéramos alcanzar la salvación. ÉL dio su vida, nadie se la quitó, para así saldar la metida de pata de Adán. (San Juan 10:17-18 ) Por uno vino el pecado y la muerte, por el OTRO, la vida eterna en la casa del Padre.

En resumen, este documento que hace poco terminé de leer, me deja como parte de su enseñanza, que cuando tengo el tiempo como limitante, debo priorizar y entender que lo bueno es enemigo de lo MEJOR y Dios no quiere que nadie se pierda, eso sí, nos da total libertad para que nosotros elijamos. No nos obliga ni nos amenaza, solo nos dice: la elección es de ustedes, ahí está el camino ancho o el angosto.

Los placeres del mundo un día se terminan, lo mismo que nuestros cuerpos. (polvo eres). Nuestra existencia es temporal, relativamente corta, pero nos espera la eternidad en la casa del Padre, porque yo creo lo que Jesucristo les dijo a sus discípulos, “en la casa de mi Padre hay mucho espacio” San Juan 14:2

Recordar es volver a vivir.

Hasta la próxima.

Última actualización: 19/08/2022