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Costumbres y Tradiciones

Ricardo Solano |
Costumbres y Tradiciones

Y llegó el 2023 y con él, las promesas, la fe, la esperanza, la ilusión de muchas y muchos respecto a lo que se proponen hacer este año o abandonar, si fuera el caso, cuando se trata, por ejemplo, de un mal hábito, un vicio.

Otras personas por el contrario, lo que piensan es en viajar, empezar un nuevo negocio, casarse, terminar una carrera, comprar casa, lote, construir y muchas cosas más. Pero hay algo en lo que pocos piensan, máxime con todo lo que estorba hoy en día, con tanto ruido, teléfonos celulares y mil cosas más, es en que, antes de cualquier cosa, hay que darle gracias a Dios por el don de la vida, aquí estamos, echando pa’lante en un nuevo año y tenemos derecho a hacer planes de la índole que sean, porque estamos vivos. Recuerde que somos los sobrevivientes de la pandemia del Covid-19, que todavía no ha terminado.

Ahora sí, con toda esta previa, vamos al paso siguiente en este 2023.

Lo que sigue ya no es algo generalizado, es más bien de corte personal.

Soy del criterio de que para que el final de año podamos decir que han habido logros importantes, debemos haber puesto delante de cada proyecto, ilusión o plan, un ingrediente primordial, infaltable, insustituible, su nombre: disciplina.

Si nos falta eso, al primer obstáculo tiramos todo por la borda, nos desanimamos, nos damos por vencidos. Si usted considera que en su vida ha faltado ese ingrediente, vaya, búsquelo, cómprelo o alquílelo, sin eso, es muy difícil tener éxito, aunque hay excepciones, pero el común denominador, es que la persona sin disciplina, tiende a justificar su fracaso diciendo: es que yo sí que soy salado o salada, es que a mí nada se me da, nada me sale, en todo pego los cachos y no acepta que las llamadas malas vibras, uno mismo las atrae con su falta de constancia, de coraje, de deseo de triunfo, de un día sí y el otro también, soñar con eso que se propuso.

Cuántas personas descubrieron una capacidad escondida a raíz de la pandemia y empezaron un negocio sin mucho conocimiento, pero con un bagaje enorme de deseo de triunfo. En un principio las cosas no se van a dar como uno quisiera, es lógico, hasta se cometen errores de bulto, pero cuando hay disciplina y constancia, se intenta una y muchas veces, hasta que se llega al éxito.

La disciplina es algo necesario y que debemos aplicar en todas los aspectos de nuestra vida, ya sea en el deporte, en el comportamiento personal, en el trabajo, en la relación de pareja, en la alimentación y otros.

Cuando jugué al futbol, tuve compañeros buenos y malos, no en su rendimiento, más bien como consejeros, pero yo me considero disciplinado y si el técnico me decía que había que hacer 40 abdominales, yo hacia 50, eso me aseguraba tener ventaja sobre otro compañero que jugaba mi misma posición.

Pienso que así debe ser el comportamiento del ser humano, desde luego que no debemos dejar de lado nuestra confianza y fe en Dios, ese Dios al que muchas y muchos le tienen miedo, pero que nos ama, nos entiende, nos perdona y nos espera eternamente.

Así que mis mejores deseos de éxito para este año que estamos estrenando. Siga soñando, siga creyendo, inténtelo, el peor esfuerzo es el que no se hace y aderece ese plan, ese proyecto, esa ilusión, ese deseo, con fe, disciplina, trabajo, esfuerzo, dedicación, esperanza, constancia y amor por lo que se hace, para que al final de año pueda decir con satisfacción: lo logré.

Ustedes comprenden mi intención, lo que más deseo es motivarlos, pero lo pueden tomar como algo sugerido, claro que me sentiría muy satisfecho, si alguna persona hiciera llegar al periódico la información de algún logro obtenido a raíz del artículo.

Concluyo diciéndoles que todo en la vida empieza con una idea, lo bueno y lo malo, es mi deseo, que lo que conciba su mente, termine siendo un logro importante para su vida, su entorno, sus finanzas. Que ese Dios que te ama, también te dé la sabiduría para alcanzar el éxito.

Recordar es volver a vivir.

Hasta la próxima.

Última actualización: 27/01/2023