Costumbres y Tradiciones
¿Alguna vez te has preguntado qué cosa es el dolor? Estoy convencido que al ser humano no le gusta la palabrita, ni la acepta como parte del diario vivir.
Está claro que no fuimos concebidos para vivir con un dolor, para desearlo o aceptarlo como parte de nuestra vida. Tanto es así, que el ser que nos dio la vida, permite que al salir del vientre de nuestra madre, nos den una nalgada, lo cual al no ser una caricia, nos hace llorar, un poco cruel, pero el llanto es una buena señal.
Es normal que de esa forma empecemos nuestro trajinar por esta vida, en la cual, lo queramos o no, nos espera mucho dolor.
Hay un dolor que no se quita con el hecho de tomarse una aspirina, es el dolor que nos causa la partida de un ser querido a la casa del Padre. Usted me podría decir o explicar, ¿donde se siente ese dolor? ¿En la cabeza, en el corazón o en todo el cuerpo?
Aunque nos parezca extraño, la raza humana no fue hecha para sufrir, para soportar un dolor. Nuestra carne, nuestro espíritu, todo lo que somos se revela ante el sufrimiento. Y hay uno reservado solo para las mujeres, mismo que debe ser asumido con mucha valentía: “parirás a tus hijos con dolor”. Y es en serio, porque siempre se ha dicho a manera de ejemplo, “eso es como el dolor de un parto”.
Al menos yo, me considero frágil ante un dolor de cualquier tipo. Es algo que rechazo, que no me gusta, que odio, que desprecio y todos los demás adjetivos y calificativos que usted le quiera agregar, solo doy gracias a Dios, de que siempre he gozado de muy buena salud, pero en contra posición, comparto apartamento con un hermano, que debe tomar gotas para el dolor, mañana y noche. Que una pastilla para la presión, otro medicamento para poder dormir y como cinco pastillas más.
La situación de invalidez de mi hermano, no es nada deseable, ya él es un adulto mayor, sin embargo, no estoy de acuerdo con los que dicen que las enfermedades se quedaron para los ancianos, tan solo basta con visitar el hospital para niños para comprobar que el ser humano se enferma a cualquier edad, como también nos puede llegar la muerte joven o adulto. Lo que es obvio si lo vemos con ojos humanos, es que el señor o la señora de 90 años de edad, están más cerca de la muerte que aquel de 20, pero ambos van a morir.
Cómo se podría descodificar el dolor del viudo o la viuda ante el ataúd de la persona que fue su acompañante durante 40, 50 o más años. La persona con la que compartió el techo, el alimento, la cama, que procrearon hijos y ya hoy hasta abuelos, pero un día debió hacerle compañía hasta el cementerio, regresar a su casa y sentir la ausencia, sentir ese vacío que no se llena con nada.
Y hablando de dolores, también están aquellos que no se ven, que son silenciosos, que se saben ocultar, los que no se manifiestan. Yo puedo ver pasar a una persona a mi lado y con su actitud o comportamiento, no me hace sospechar que está a un paso del suicidio, simplemente se ve normal, pero lleva la pena y el sufrimiento por dentro.
El dolor es sinónimo de malestar, molestia, incomodidad, algo bastante feo, en una frase, es lo contrario a la zona de confort y no importa si lo que nos duele es un oído, una muela o el estómago, simplemente nos roba la paz.
Usted puede decir, ¿al masoquista le gusta sufrir? Lo respeto pero no lo comparto, puede que se haya acostumbrado a sufrir, pero solo eso, todo lo demás es tristeza y sufrimiento. Si usted conoce a alguien que es feliz sufriendo, me lo presenta por favor.
Para finalizar, muchos de los que se pueden catalogar como los más crueles dolores, se dan porque nos falta amor al prójimo. Por ejemplo, el padre de familia que deja a su esposa y se va con otra, abandonando señora e hijos. Los niños y niñas que son violados, engañados muchas veces hasta por alguien de la familia, al cual solo le cabe el epíteto de salvaje.
Este tipo de dolor se vive a diario y es al que yo llamo: cruel.
Así que en medio de tanto dolor y sufrimiento, ame la vida y trate de ser feliz.
Recordar es volver a vivir.
Hasta la próxima.
Última actualización: 30/05/2024







