Costumbres y Tradiciones
Ya está muy cerca, lo que nuestros abuelos llamaban la semana mayor. Otros hablan de los días grandes y más recientemente, cuando los periodistas u otras personas se refieren a la semana santa, lo denominan como tiempo para meditar o de meditación.
No es tan fácil que una persona, hombre o mujer, dedique un día o unas horas a la meditación, cuando estamos en tiempo de pandemia, de elección de un nuevo presidente, de gente a favor y en contra de las vacunas, de subida de precio en los combustibles, de guerras y un sinfín de cosas que desvían nuestra atención. Lo deseable sería que de verdad, estos días fueran bien aprovechados para que tanto usted como yo, hiciéramos un alto en el corre-corre de prácticamente todos los días y nos auto examináramos con lupa, para detectar fallas, errores y ver la clase de persona que somos. Muchas veces lo que mostramos en la calle, es una máscara, una careta, un disfraz que es lo que ven los demás y de lo que se forman una idea, pero que puede estar lejos de la realidad. Yo puedo sonreír cuando lo que deseo es llorar.
Podemos ver a una persona completamente normal, pero en su interior puede estar viviendo un verdadero infierno, o en su defecto, una crisis depresiva que no aprecio en su cara, en su caminar, en su forma de vestir.
Usted le puede llamar como quiera a estos días, o a esta semana, eso no es lo importante, lo que realmente tiene valor, es la forma como yo la aproveche.
Estamos en un tiempo en el que debemos ir más allá del mero cumplimiento de tradiciones religiosas, que sin que se puedan tildar de inoperantes, sí se pueden encasillar, en el orden de cosas impuestas y repetitivas, que se salen de lo que realmente es edificante en el campo espiritual.
Los tiempos, los gobernantes, los de la jerarquía eclesiástica y los que nos imponen nuevas leyes, son cambiados cada cierto tiempo. Es de esta forma como hemos llegado al punto degradante en nuestro sistema educativo, en el cual hemos denominado la semana santa como vacaciones de semana santa. Con este mensaje subliminal, la señora y el señor de la casa, piden vacaciones en el trabajo para esos días, así, tanto ellos como los niños de escuela y colegio, estarán de vacaciones y como estamos de vacaciones, nos vamos a la playa o la finca a vacacionar.
El resultado final es, en la mayoría de los casos, que se unen varias familias para irse de paseo y se termina con el consumo de licor y otras prácticas, que están muy lejanas a los días de meditación.
Para otros, la semana santa no es para ayunar, todo lo contrario, es para engordar. Con esa idea o forma de pensar, llegan al supermercado y se abastecen de sardinas, atunes, corazón de palmito, encurtidos y postres, esto lo complementan en la casa con miel de toronja, empanadas de chiverre, pan casero, arroz con leche, cajetas y otras menudencias, porque no se debe pasar hambre.
Hay un dicho que dice: ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. No se trata de estar toda la semana meditando. ¿Cuánto tiempo se necesita para hacer un buen examen de conciencia? Lo que yo debo hacer, es lo que no hago en el resto del año: un alto para mirarme por dentro y sin auto engañarme decir, estoy fallando en esto y esto, debo cambiar en esto otro, en fin, que esa mirada interna y honesta, me permita mejorar con la ayuda de Dios.
Días grandes, semana mayor, tiempo de meditación, llámelo como quiera, el título no es el que opera el cambio, es con la honestidad que usted asuma el reto de cambiar su estilo o forma de vida, nadie lo va a hacer por usted, o lo que es igual a decir, nadie puede hacerlo en su lugar. Acepte el reto de mejorar sin que nadie se lo imponga u obligue, es solo para sentirse mejor.
Deje de lado la religiosidad de apariencias, a Dios nadie lo engaña o chantajea, Él lee su corazón.
Recordar es volver a vivir.
Hasta la próxima.
Última actualización: 25/03/2022







