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COVID-19 en niños y síndrome inflamatorio multisistémico tipo Kawasaki

Dr. Julio del Llano González. / Méderi, Servicios Médicos/Médico Corporativo, Panduit de Costa Rica, Ltda/delllano@medicos.cr |
COVID-19 en niños y síndrome inflamatorio multisistémico tipo Kawasaki

La noticia del fallecimiento de un niño como consecuencia del COVID a finales del mes de septiembre, conmocionó a amplios sectores de la población costarricense. La noticia se hizo viral, sobre todo, porque el infante estaba sano, no tenía factores de riesgo, y el deceso ocurrió de forma “fulminante” en apenas seis horas después de haber sido hospitalizado en el HNN. Era la muerte número 13, de menores de dieciocho años en lo que va de 2021, y la 24 desde que inició la pandemia.

Por suerte, este grupo poblacional ha sido el menos afectado por la pandemia. De los 6 880 fallecidos al día de hoy (martes 19 de septiembre), sólo el 0,3% han sido menores de edad. Se registran, además, 59 559 contagiados en este grupo, lo que representa un 10,8% del total de casos positivos (553 661 casos), o sea, de cada 10 casos positivos de COVID sólo 1 es un menor de edad.

Sin embargo, el riesgo de contagio para ellos ha aumentado, porque son el único sector de la población que no está totalmente inmunizado. Sólo se está aplicando la vacuna de Pfizer/BioNTech a los de edades entre 12 y 17 años (que la CCSS ha anunciado que iniciará la vacunación masiva de este grupo el próximo lunes 25), y está por aprobarse por la FDA, el uso de emergencia de la vacuna para niños entre 5 y 11 años (se espera que sea aprobada en noviembre, y que en Costa Rica pueda ser aplicada a partir de 2022). Aún así, quedará desprotegido el grupo más vulnerable, que son los niños más pequeños, menores de 5 años y los lactantes, menores de 1 año. A ellos, sobre todo, debemos enfocarnos en cuidarlos en extremo para los próximos meses.

Según las estadísticas del INEC (Estimaciones y Proyecciones de población | INSTITUTO NACIONAL DE ESTADISTICA Y CENSOS (inec.cr), al 2021 hay 363 197 niños menores de 5 años, y 522 457 entre 5 y 11 años, sumando 885 654 menores (17,2% de la población actual) para los que aún no hay vacuna que los proteja.

En ellos, se ha descrito una rara presentación clínica asociada a COVID denominada “Síndrome inflamatorio multisistémico” de tipo Kawasaki, o Multisystemic Inflamatory Syndrome in Children and Adolescents, (MISCA, por sus siglas en inglés). Dicho síndrome, aunque se presenta raramente en los menores infectados (y también en adultos), es un conjunto de síntomas y signos graves, secundarios a la inflamación severa de órganos como el corazón, los pulmones, el cerebro, los riñones, el aparato digestivo, la piel o los ojos. El mismo se produce por una respuesta inmune, desregulada, con liberación masiva de citoquinas (proteínas que activan la respuesta inflamatoria) y, por tanto, un estatus de hiperinflamación, explosivo, y multisistémico en los pacientes.

Si un niño, en el curso de una infección respiratoria viral donde aún no se ha descartado el COVID, presenta alguno de estos síntomas, debe ser valorado con urgencia por un médico o servicio de emergencias: fiebre que dura más de 24 horas, vómitos, diarreas, respiración acelerada, sarpullido, cansancio inusual, ojos rojos, enrojecimiento o hinchazón de los labios, la lengua, manos o pies; dolor de cabeza, mareos o aturdimiento; incapacidad para despertarse o permanecer despierto, palidez o color azulado de la piel, labios o uñas; signos de deshidratación, dolor abdominal persistente, e inapetencia extrema, entre algunos otros.

Los centros de investigación y vigilancia de la salud en Estados Unidos han identificado que el MISCA es más frecuente en niños afrodescendientes y latinos, con edades entre 3 y 12 años, y una edad promedio de 8 años. El Hospital Nacional de Niños (HNN) reportó 24 casos del Síndrome inflamatorio multisistémico en 2020, y 11 en lo que va del 2021. Especial cuidado hay que tener con los niños menores de 1 año, sobre todo, si tienen enfermedades asociadas como: asma bronquial, diabetes, enfermedades genéticas, neurológicas o metabólicas, enfermedades cardíacas desde el nacimiento, inmunodepresión, enfermedad de células falciformes u obesidad.

Debemos obviar la falsa seguridad con los menores ya que con el aumento de la población vacunada el foco de la pandemia podría girarse hacia ellos.

Se recomienda entonces, encarecidamente, que apliquemos hacia los niños todas las medidas preventivas necesarias para disminuir su vulnerabilidad como: uso de mascarillas en niños mayores de 2 años siempre que estén en espacios públicos y cerrados, lavado frecuente de manos, desinfección de superficies, no mezclar burbujas sociales, y educarlos para mantener una distancia mínima de 1,8 metros de otras personas.

La salud de nuestros niños depende de sus padres y tutores.

Cuidarlos al máximo es una tarea de todos.

Última actualización: 21/10/2021