Del dedo a la crayola
Los que me conocen saben que siempre he sido seguidor del Partido Liberación Nacional (PLN), para muy pocos un partido corrupto; equivocados, podrían ser corruptos algunos miembros, nunca la institución.
Son los menos, la gran mayoría han dejado un legado maravilloso. El veneno político enferma los cerebros de las personas que desconocen la historia, que no estudian, que por su sencillez se dejan manipular por personas que desde una atalaya vociferan discursos de odio, con poses de supremacía que hipnotizan a las mentes débiles.
Recuerdo campañas dónde se "compraba" el voto con sacos de cemento, con diario de comida, o con "ayuda" económica y quien sabe que más. Hoy la tónica es diferente; "cariñitos", con un discurso al estilo nazi, golpeador, vulgar y mil cosas más. Pero nuestra democracia lo permite, pero no lo comparte, aquí es donde el pueblo ha visto doce años perdidos, donde la educación se perdió, el narcotráfico tiene miles de emprendedores, la muerte sonríe al recorrer calles y ver cuerpos victimas de sicarios.
Mi patria es una novela de terror, sin efectos especiales. Lo he manifestado muchas veces; el estómago y el hambre son malos consejeros. Se perdió el norte que grandes de la patria dieron: Don Manuel Mora Valverde, Don Rafael Calderón G, Don José Figueres Ferrer.
En el amanecer de una patria enferma, el dios del “dinero”, sedujo y envenenó a muchos. Olvidaron que nuestra democracia es la única en este continente que tiene como benemérito de la patria, al fundador del partido comunista, perdonó a los traidores de los años 48-55-56, somos únicos.
Pero los pecados de la globalización nos corrompen, deseamos de todo sin trabajar, sin aportar sacrificio, intelecto, creatividad, la ley del mínimo esfuerzo. Un paisaje que nunca imaginamos en nuestras charlas de adolecente, en la esquina de Caliche con un granizado y una cuña. Hoy tenemos veinte partidos políticos, más que equipos de fútbol en la primera división. Todos desean ser capitanes de esta canoa que se llama Costa Rica, pero no hay remeros.
En una elección hace muchos años, en la escuela Simón Bolívar un buen amigo, después de ejercer nuestro voto, me invitó a sentarme y conversar un rato. Dijo: hombre, sabes que soy mariachi de hueso colorado, sí señor. Hoy me hice perico presidencial (quebrar el voto), he visto que solo con el PLN, se vive bien, hay trabajo, ideas en acción. Nosotros llegamos y todo se frena o camina a pasito tuntun. El 48 dejó una huella que todavía no se ha borrado, creo que por eso hay tantos candidatos para dirigir esta canoa. Mucha gente se declara indecisa, eso es producto de la falta de conciencia cívica y falsos temores. Hoy más que nunca nos necesita, debemos votar y votar por PLN, la única solución. Pues el salto al vacío no tiene fin, seguimos cayendo y podremos tener un final muy triste.
Última actualización: 19/01/2026







