El jinete y el elefante
Es relativamente fácil decidir hacia donde tenemos que ir, pero hacerlo, es otra cosa. Nuestro cerebro tiene dos mentes llamadas racional y emocional. Incluso en su momento Platón y Freud los nombraron de maneras distintas. Es simple, hacemos elecciones emocionales y luego las justificamos racionalmente.
Jonathan Haidt lo explica mejor diciendo que nosotros somos un jinete en el lomo de un elefante, donde el lado emocional es un elefante y el lado racional su jinete.
Ejemplo # 1. Cuando decidimos ir al gimnasio lo hacemos racionalmente y cuando no lo cumplimos la otra parte es la que funciona y nos intenta convencer diciendo, “no te preocupes, otro día irás, de todas formas estás cansado y ya es un poco tarde”.
Ejemplo #2. En un restaurante el camarero te dice que si quieres un postre y el jinete dice que no porque llevas un plan de vida diferente y el verano está a la vuelta de la esquina, sin embargo el camarero trae siempre el postre y lo pone en la mesa con una cucharita para cada uno. Cuando el elefante ve ese postre en la mesa salta y no lo puedes controlar.
Normalmente cuando no cumplimos nuestros propósitos, suele ser culpa del elefante, que es la parte intuitiva que siente el dolor y el placer. Ese elefante es un animal de hábitos que no le gustan los cambios y por eso necesita muchas razones para hacer algo distinto. A veces el jinete acaba exhausto de intentar conducir al elefante por donde no quiere pasar.
Ejemplo #3. En un Gobierno hay jinetes inteligentes con grandes propósitos, pero no habían tenido en cuenta a su elefante de muchas toneladas. Ese animal no se va a mover, a menos de que lo convenzas y le demuestres que es algo importante, concreto y a corto plazo.
Probablemente tú también conozcas a muchos jinetes cansados de intentar mover a su elefante ¿verdad? Es relativamente fácil decidir hacia dónde tenemos que ir, pero hacerlo, es otra cosa. El papel lo aguanta todo.
Última actualización: 20/10/2022







