Columnistas

El parque de la Victoria

Hámer Salazar/Biólogo/info@hamersalazar.com |
El parque de la Victoria

Uno de los lugares más emblemáticos del cantón de Grecia es la Cooperativa Victoria, que más que una organización de economía social, más que una cooperativa, es un lugar. De tal manera que quienes van hasta la Cooperativa no dicen vamos para El Mesón, que es la localidad geográfica donde se ubica, o vamos para San Isidro, que es el distrito que la acoge. Cuando se dice que vamos para la Cooperativa no es que necesariamente vamos a visitar las instalaciones de esta empresa, sino que vamos al lugar donde está la escuela, la cancha de fútbol, el salón comunal, la iglesia, el EBAIS, donde hay un pueblo que se le conoce como la Cooperativa.

            Es la misma empresa cooperativa la que se ha encargado de embellecer ese lugar con la recuperación de espacios como la vieja casa que fue ocupada por don Bernardo Augusto Acuña, quien fue el jefe de contabilidad desde los inicios de la Cooperativa, incluso desde antes, cuando fungía como fiscal de la Junta de Confiscaciones, cuando el gobierno de Costa Rica expropió esas tierras a la Compañía Niehaus, durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora esa vieja casa la convirtieron en una cafetería, donde se puede disfrutar del exquisito café Victoria.

            Uno de los aspectos que más destacan del lugar es el embellecimiento que ha recibido la iconográfica recta con la renovación de algunas palmeras, la conformación de una zona verde, así como la construcción de una acera que cumple con los requisitos de la ley 7600, sobre discapacidad física. Docenas de personas utilizan con gran entusiasmo dicha acera para hacer ejercicio físico.

Esas palmeras nos llevan al siglo pasado, allá por la década de los años de 1930, cuando fueron sembradas por orden del propio Guillermo Niehaus, cuando esas fincas eran de su propiedad. Pero, además, con el embellecimiento de las casas que están al inicio de la recta, con los colores típicos del azul y el blanco que se utilizaba en las antiguas casas de adobe.

            La vista que se presenta al habitante de la zona y a los visitantes, es espectacular. Una recta adornada con grandes palmeras, cuyo tronco ha sido pintado, en su base, de blanco, una acera bien hecha sobre un enzacatado bien cuidado y, al final de la misma, el viejo y bien cuidado ingenio azucarero, plantado allí desde 1870, importado por don Pio Joaquín Fernández Hidalgo, hermano del primer gran exportador de café de Costa Rica, don Joaquín Santiago Fernández Hidalgo, y en el fondo las azules montañas del Volcán Poás, a la que los antiguos indígenas llamaron Chibuzú, la montaña de Sibú, la Montaña Sagrada.

            Y como la cereza al pastel, en medio de los cañaverales y a la vera de la carretera principal, la administración de la Cooperativa decidió separar un lugar para honrar nuestra patria con un monumento a la bandera.

            Pero este monumento puede ser solo el inicio de algo más grande; de un proyecto que lleve al habitante y al visitante, al pasado de estas tierras, desde los albores de la vida independiente, en 1834, hasta la fecha. Pasando por el potrero El Tacacal, hasta la conformación de la finca conocida como La Trilla, propiedad de Juan José Lara Arias, donde estuvo el trapiche y la fábrica (saca) de licor más grande de Costa Rica; donde se instaló el ingenio más moderno, en 1870, y donde existió uno de los beneficios más importantes de la región, conocido en aquellos años (1900), como la finca Esparta.

            Para conseguir este anhelo, será necesario que el Consejo de Administración de CoopeVictoria, así como las autoridades municipales y encargadas de los aspectos culturales del cantón, reconozcan este pasado para invertir en historia, y así dedicar un poco más de terreno y recursos en cultura para hacer un parque que permita relatar esta historia; la historia de la Victoria, de un pueblo, pero sobre todo de una organización cooperativa, que ha sabido cuidar lo que heredó después de la Segunda Guerra Mundial.

Así que se podría instalar, por ejemplo, un trapiche para rememorar que aquí estuvo el trapiche hidráulico con la rueda de peso más grande de Costa Rica,  una saca de guaro para hacer remembranza de la gran fábrica de licor que aquí existió y que sirvió para la instalación de la FANAL en 1856;  elementos del viejo ingenio para recodar que aquí estuvo el ingenio más moderno del siglo antepasado;  reconstruir una vagoneta de transporte de caña sobre una línea férrea, diseñada por el propio Guillermo Niehaus; una trilla para el chancado del café y que fue una de estas lo que le dio nombre a la primera finca: La Trilla; un monumento al boyero, al trapichero, al “ingeniero”, al cortador de caña, al recolector de café; a otros trabajadores y actividades que complementaban lo que se hacía en la zona como las fábricas de almidón, la ganadería de leche y los zapateros, entre otros.

            Sin lugar a dudas, Grecia y, en particular, la Cooperativa Victoria, se convertirían en un punto de atracción para visitantes, propios y extranjeros, que conocerán los orígenes de uno de los lugares de mayor democratización de la economía y la cuna del cooperativismo en Costa Rica.

            Si le interesa conocer más sobre la historia de Grecia, pronto se publicará el libro Grecia: la de América. Si quiere adquirir un ejemplar solicítelo al WhatsApp 8868-1762.

Última actualización: 29/07/2022