El pequeño que me persigue
Lo que oyen entienden, lo que ven hacen. Esa es una norma que aplica para nuestros hijos en la formación de valores. Es ahí donde cabe la afirmación de que los valores no se enseñan, sino que se modelan. A veces nuestros hechos son “tan ruidosos “que no permiten escuchar nuestras palabras. De poco valen las muchas palabras, si nuestras vidas no evidencian lo que decimos. Ellos quieren ver que haya concordancia entre lo que decimos y lo que hacemos. Sobre este aspecto, le invito a meditar sobre el poema denominado: “EL PEQUEÑO QUE ME SIGUE”, el cual dice así:
Quiero ser muy cuidadoso
porque un pequeño me sigue;
no quiero yo desviarme
porque temo que él me siga.
No escapo de su mirada,
lo que me ve hacer, también lo intenta.
Como YO soy, quiere ser también,
el pequeño que me sigue.
Debo recordar mientras vivo,
en los veranos soleados y en los fríos inviernos,
que estoy construyendo los años
del pequeño que me sigue.
Quizás en su caso, como en el mío, hay “un pequeño que nos persigue “, de ahí la importancia de considerar seriamente lo que estamos modelando. ¡Conviene reflexionar al respecto!
Última actualización: 16/06/2024







