El problema existencial
Encontrarle sentido al deseo de existir, tiene innumerable puntos de partida.
Todo se puede relacionar con realidades materialmente fabricadas, con situaciones imprevistas o con objetivos y metas sigilosamente establecidas en el espacio - tiempo.
Lo cierto es que la realidad de cada individuo a fin de cuentas, tiene un principio de fecundación estrictamente individual y ésta puede ser trasladada como epidemia a terceras personas.
En la actualidad tenemos una serie de anti-cuerpos que deslizándose de lo particular a lo general, impactan de diversas maneras la actitud de cada persona y que como *boomerang impacta a la familia, a la comunidad y a una sociedad o al mundo mismo.
Así podemos citar algunos ejemplos, como es el caso:
Del desempleo
De la desintegración de la idea y convivencia de hogar y de familia.
La pérdida de identidad de comunidad.
La insistencia férrea en el objetivo y consolidación de una meta materialista, explotando como columna vertebral el sistema educativo.
La corrupción que, tiene como fuente de alimentación a cada persona, iniciando en el seno de muchísimas familias y terminando como un bien final en grupos bien organizados como es el caso de la clase política nacional, la clase internacional, los grupos empresariales nacionales e internacionales. Muchos de estos con verdaderas empresas que poseen una logística de punta a nivel de tráfico de influencias, narcotráfico y lavado de capitales.
De salarios congelados.
De capitales concentrados.
De riquezas que emigran dejando en el camino pobreza y degradación de los impuestos, de las tierras, de los mares y restando con ello, la capacidad de avanzar hacia el desarrollo.
La descalificación del valor espiritual y físico del individuo, como ser humano.
La pérdida del sentido político, eso que llamamos norte, de las masas ciudadanas.
Todo esto entre otros.
Todas estas circunstancias, al fin y al cabo alteran nuestra paz, nuestra seguridad, nuestra libertad, nuestra calidad de vida y como daño colateral, al cabo de dos o más generaciones, la forma de observar y vivir la vida.
Ante el desempleo, nacen otras criaturas como la venta de drogas, la trata de blancas, la venta de órganos y la prostitución.
Ante una realidad fabricada, estas situaciones se convierten en una herramienta de subsistencia.
El impacto negativo del hogar, la familia y la comunidad, colaboran con lo dicho en el punto anterior, además, de alimentar la anarquía jurídica, la anarquía en materia de seguridad ciudadana y un desbalance en las normas éticas que debe caracterizar a cada ciudadano.
Podemos seguir, pero creo que cada lector puede y está en capacidad si desea actuar con responsabilidad, en reflexionar y sacar valiosas conclusiones reales, del porqué tantos homicidios, tantos suicidios, tantos matrimonios que ya no desean tener hijos, tantos jóvenes que se encuentran sin manos amigas en la casa, en la familia, en la comunidad y ven en el estado, un enemigo potencial.
La felicidad, el deseo de vivir y de poder disfrutar toda nuestra riqueza material y espiritual, es un asunto que depende de la fortaleza honesta, que alimente cada acto político en forma constante, cada ciudadano, al agregar una sobrecarga de ética y donde ser consecuentes entre lo que decimos y hacemos sea una norma y no un juego de palabras.
Última actualización: 07/03/2022







