Opinión

Nuevos liderazgos en cantones post pandemia

Nancy Hernández Solano / Politóloga/ Correo: nanherso@hotmail.com |
Nuevos liderazgos en cantones post pandemia

El año pasado, me pidió la maestra de mi hija menor explicarles a todos sus compañeros y compañeras de su nivel sobre las Municipalidades. Lo primero que debo reconocer, es mi admiración más que nunca a esa vocación de enseñar, especialmente en este mundo virtual donde obliga a desarrollar y reinventarnos como profesionales.

Consideré que la mejor manera de mantener la atención a chicas y chicos tan pequeños, para que la información les fuera útil -y no solo para el examen-, era explicándoles con dibujos llamativos y fotos de sus comunidades. Uno de los temas que tenía que abordar era sobre la bifrontalidad municipal, es decir las funciones y responsabilidades de la Alcaldía y el Concejo Municipal, por lo que se me ocurrió colocarles un dibujo de un dragón de dos cabezas.

Traten ustedes ahora, de visualizar este dragón: tenemos dos cabezas de igual tamaño, pero viendo en múltiples direcciones (porque tiene muchos ojos) y con prioridades muy diferentes; muchas veces al cuerpo del dragón se le pueden ver más de cuatro patas y hasta vida propia de la cola.  

En este contexto de incertidumbre y de compleja movilidad donde los roles de liderazgo se vuelven estratégicos, la Alcaldía está llamada a convertirse en la columna vertebral de la Municipalidad y no en un Ejecutivo Municipal 2.0, es decir que no se debe enfocar únicamente a cumplir con los Acuerdos del Concejo Municipal, aspecto que también se dice fácil, pero no lo es. El Concejo Municipal debe de estar realizando un verdadero control político y a impulsar cambios a partir de políticas públicas, más que a convertirse en una administración paralela.

Son exactamente, esos líderes los que deben guiar y cultivar el sentido de responsabilidad y pertenencia de sus empleados, aspecto para nada sencillo y mucho menos en la Administración Pública, pues ese delicado equilibrio entre las expectativas personales y las sociales, múltiples de por sí, contradictorias muchas veces e increíblemente complejas, deben tener un balance.

Estos liderazgos modernos son más abiertos, claros y transparentes en su dirección; saben explicar la función de cada miembro del equipo; no dejan en manos de sus subalternos, decisiones y negociaciones que les corresponden per se; saben reconocer sus limitaciones y saben poner límites cuando esa otra cabeza pretende realizar funciones y responsabilidades que no les toca …ah y acuerpa a sus subalternos en las decisiones, por más compleja que sea, porque entiende muy bien el proceso y no solo el resultado, porque ha creado un “feedback” directo y constructivo.

He escuchado varias veces hablar a nuestras autoridades de una Municipalidad Abierta, y me da la impresión de que se ha reducido el concepto únicamente a recibir a los clientes, internos y externos, pero sin caer en lo realmente importante: la escogencia, la dirección y especialmente, la implementación.  

El Open Management o Gestión Abierta, de lo cual existe una vasta literatura, propone un tipo de trabajo activo y participativo, pero no para recibir un premio o un reconocimiento, sino realmente para ser considerados en la operatividad de una estructura, para que cada quien asuma un rol más activo y que parte de un liderazgo que se base en el ejemplo y la inspiración, y no en la autoridad del cargo.

Si algo debemos aprender de este año de pandemia es a ser colaboradores y prioritarios en un ambiente de incertidumbre. Entendamos y dejemos claro, que colaboración no es que otro asuma mis responsabilidades y tampoco es el eco que repite mis palabras, las colaboraciones a veces vienen disfrazadas de críticas y de dedos indicadores. Muchas de las recomendaciones que recibimos, algunos molestos e incómodos, no fueron solo para cuidarnos a nosotros mismos, sino para cuidar a los demás. Al ser solidarios con los demás, lo somos en nuestro beneficio propio. Si lo llevamos a conceptos más teóricos, podemos decir que el bien social es al final de cuenta, el bien de todas sus partes.  

A partir de esta premisa y del pasado Informe de Labores presentado por la Alcaldía, de la cual he dicho y mantengo que no tiene norte claro, les dejo a nuestras autoridades cuatro preguntas hechas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que espero, guíen su accionar:

¿Qué ámbitos de la vida cotidiana de nuestras ciudades requieren de mayor colaboración para mejorarlos?

¿Qué medios o formas pueden utilizarse para difundir el valor y la importancia de la colaboración?

¿Qué actitudes deben potenciarse para ayudar a promover la colaboración?

¿Qué actitudes deben ser superadas para promover la colaboración?

Quien no crea que la pandemia nos trajo secuelas profundas, sigue viendo la realidad desde su torre y detrás de un vidrio muy empañado, sin entender que hay muchas personas que dependen de las decisiones políticas que se tomen porque las repercusiones sociales, económicas, familiares e incluso ambientales, van a tener un largo camino de recuperación y les tengo otra noticia, quienes crean que este tsunami ya pasó, también se equivocan, así como los que piensan que volveremos a la “normalidad”.  

Una crisis bien gestionada puede convertirse en una herramienta de aprendizaje para situaciones futuras similares. El reconocer que nuestro cantón y nuestra Municipalidad se vieron afectados por la pandemia, no es un error, es el camino correcto para tomar decisiones y establecer prioridades. La obligación de quienes vieron manifiesto el sentir de un pueblo por medio del voto, no es quedar bien, no es aprobar todo -y tampoco estar en contra de todo-, su deber es velar porque nuestros impuestos se vean reflejados en verdaderos proyectos municipales con un claro y manifiesto valor público y no en simples ocurrencias con la excusa de justificar gastos e ideas que no van a tener más, que una foto de recuerdo.

Última actualización: 12/06/2021