Poema en el Día del Negro
Yo sé que tú
Yo sé que tú, yo sé que tú,
tú ya llegaste.
Yo sé que tú ya fuiste a todas
las montañas y a todas las planicies
por el rocio.
Yo sé que tú dejaste rieles puestos,
para que todos pudiéramos llegar ahí.
Yo sé que tú cuerpo y tu sangre
multiplicaron el cacao
y bendijeron el azúcar
para hacernos dulce el día.
También sé que amaste
el dolor entre las minas,
para poder acariciar la vida.
Yo sé que tú cantaste el tambor,
con ese canto triste y hondo,
con el alma partida en dos.
Así duele la fractura divina
del canto del alma de un jilguero.
Sí, esa tristeza en tú tambor es mía,
es como un himno de tu huida,
vivida alegremente.
Como tu dignidad,
tu negritud cantada entre la sangre,
para abrigar la noche entre tus hijos.
Yo sé que ya no tienes que volver
a ningún lugar, a ningún origen.
Eres de todos los lugares
como es el pan que nos trajiste.
Tú ya dejaste las infinitas
hogueras encendidas,
las infinitas noches con luz
en que tu voz serenó
todos los mares con silencio.
Todo te ampara.
Tú ya salvaste a todos los olvidos
y a todos los olvidados.
Tú sangre es sagrada en todos los caminos.
Todo te ampara.
Yo sé que ya no tienes que volver
a ningún lugar, a ningún origen.
Eres de aquí y eres de allá.
Todo te ampara.
Tú ya llegaste.
Última actualización: 01/09/2021







