Opinión

¿Por qué siempre hacen escándalo, si la actitud ha sido, es y seguirá siendo la misma?

MSc. Luis Ricardo García Vargas / Educador, escritor e historiador |
¿Por qué siempre hacen escándalo, si la actitud ha sido, es y seguirá siendo la misma?

En nuestra sociedad se dan estires y encoges de cuando en vez entre la clase política y el clásico sector privado, cuando de la lucha por el control del poder se trata.

Hoy por hoy siguen jugando con la ingenuidad política de este pueblo, poco crítico y analítico.

El asunto del cemento fue una volada de garrote entre tres grupos  - tal vez más - que peleaban el control, el derecho que según cada uno de éstos les pertenecía. Son grupos  del sector político y sector privado acostumbrados a esas lides y esos privilegios.

Uno de esos grupos fue el que venía preparando el negocio y que inició con el rompimiento de relaciones diplomáticas con Taiwan y la inició con China, siempre con un doble objetivo. El segundo grupo lo formaba la empresa que mantenía el control de este producto a nivel de mercado nacional, con precios altos y una calidad aparentemente inferior. El tercer grupo estaba formado por el señor Bolaños que peleaba por ganar una plaza de venta de cemento chino, afectando los intereses financieros de los dos anteriores.

El costarricense siempre se ha prestado para que esto suceda, sobre todo en juegos controlados por esa clase política y financiera, como es el caso de las convenciones y procesos electorales, bajo la modalidad impuesta. La práctica es vieja.

Veamos un ejemplo del pasado.

El caso de la lucha financiera que se dió entre oligarcas cafetaleros, como aquel desatado entre la familia Montealegre y Juanito Mora, cada quién con su grupo y que terminó con el fusilamiento de este último es un vivo ejemplo. Por tanto la corrupción tolerada y avalada por la sociedad costarricense tampoco es algo de hoy. Tiene su propia historia.

El asunto con la empresa Meco y Solís, es parte de uno de esos negocios sensibles, donde las negociaciones de corruptela vulgar e inmoral, son parte de un acto institucionalizado que data de muchos gobiernos y siempre de la mano con el sector privado más envilecido.

En estos niveles la mano peluda siempre se mueve y si bien tiene sus vulgares amigos, también tiene sus hambrientos enemigos y todos demandan parte del pastel, es una mafia con su padrino y en ocasiones la lucha por destronarlo se hace sentir.

Si bien el narcotráfico es un peligro para el país, el juego por posesionarse de la gallina de huevos oro, por parte de la clase política y del sector privado, es un peligro para la salud del estado y el bienestar de cada familia. Es una pandemia permanente.

Todo termina con abuso, desmantelamiento financiero del estado, huecos en materia fiscal, que al final termina con iniciativas del Ministerio de Hacienda, que van dirigidas a una sobre carga de impuestos sobre  cada salario de los trabajadores de este país.

Esos mismos trabajadores que rinden pleitesía a los que llegan con su aval, supuestamente democrático, a jugar un papel imitador del estilo y actuar de las mafias sicilianas.

Cuando el piso se mueve más de lo esperado en las alturas, las estructuras del estado, viejas, mañosas, y diseñadas para soportar estos terremotos se mueven pero, donde  el ojo del ciudadano solo pueda ver y oír el show que se le permite y con segura alevosía, mientras a puerta cerrada los poderes se mueven bruscamente y se esfuerzan por reordenar las piezas, de los corruptos intereses de poder y de carácter  financiero.

Cuando el costarricense se muestra indiferente ante tan catastrófica situación que termina afectando su bolsillo, es cuando se le da luz verde a esta clase política y sector privado  para que siga actuando a gusto y placer.

Pero esta piñata toca en todos lados, en todo lugar donde se mueven millones de colones,  que es propiedad de los habitantes de este país.

Muchas sorpresas similares se esconden en turismo de alto calibre, en construcción de centros educativos, en la agricultura controlada por grandes financieras, en la explotación de nuestra riqueza marina, en el transporte remunerado de personas, en la apertura de cuentas corrientes, en el otorgamiento de créditos, en tarjetas de crédito, cierre de bancos, cierre ferroviario y podemos seguir.

Ignorar qué es democracia, ignorar o hacerse el tonto de cómo se ejerce, se defiende y se mantiene, es lo que en estos momentos tiene a casi todos   "cagados y con una diarrea permanente".

Solo cuando cada familia se da a respetar colectivamente, puede vivir segura y con dignidad, lo demás es demagogia,  un compartir y forma de avalar la corrupción y destrozar los principios éticos.

Última actualización: 16/06/2021