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¿Por qué siempre queremos ver a los niños ocupados?

Msc. Jean Carlo Bolaños Espinoza/ Docente/Asesor tecnológico domingo 21 de septiembre, 2025 |
¿Por qué siempre queremos ver a los niños ocupados?

En la actualidad es común ver a los niños en restaurantes mirando videos en el teléfono de sus padres o jugando videojuegos durante reuniones familiares. Lo que antes eran interacciones, juegos improvisados o incluso un llanto en medio de la cena, hoy ha sido sustituido por dispositivos electrónicos. Vivimos en una era marcada por la tecnología, con recursos inmediatos para evitar que los niños se aburran, sin embargo, conviene preguntarnos: ¿esta condición realmente favorece su desarrollo o, por el contrario, lo limita?

Muchos adultos consideran negativo que un niño diga “me aburro”. Sin embargo, según la Dra. Ahsley Castro, psicóloga médica, muchas veces los niños más pequeños pueden expresar que están aburridos como una representación de una necesidad más profunda, por lo que es posible que los adultos nos confundamos con su aburrimiento cuando en realidad lo que quieren expresar es que tienen hambre, se sienten tristes o que se sienten en ese instante abandonados, pero que, por su etapa de desarrollo, decir "estoy aburrido" es una forma menos vulnerable de expresarlo.

Por otra parte, numerosas investigaciones han demostrado que el aburrimiento no solo es natural, sino también influyente en el desarrollo cognitivo, emocional y creativo. Por ejemplo, estudios de la Universidad de California, difundidos por el Greater Good Science Center, señalan que el uso excesivo de pantallas reduce la atención sostenida y la creatividad. En cambio, cuando los niños no tienen nada que hacer, desarrollan su ingenio, exploran su entorno y ejercitan su imaginación.

Asimismo, de acuerdo con Gia Miller en su artículo Los beneficios del aburrimiento escrito para Child Mind Institute, cuando los niños experimentan aburrimiento se ven motivados a generar nuevas ideas, inventar juegos o explorar actividades por sí mismos. Este tiempo libre activa áreas cerebrales vinculadas con la imaginación y el pensamiento divergente, potenciando su capacidad creativa y resolutiva. Por lo tanto, lejos de ser un obstáculo, el aburrimiento fortalece la tolerancia a la frustración, la autorregulación emocional y la resiliencia, es decir, habilidades esenciales para la vida adulta.

Ahora bien, para promover y aprovechar los beneficios del aburrimiento en los niños, es necesario normalizar esta experiencia y explicarles que no se trata de algo negativo, sino de una oportunidad para explorar nuevas actividades. Para conseguirlo, es esencial apartar tiempo no estructurado y no saturar sus horarios con actividades o clases guiadas y disminuir el uso de pantallas durante su tiempo libre. Además, es beneficioso proporcionarles materiales abiertos como hojas, libros, lápices, bloques o elementos reciclables que los incentiven a crear y fomentar su confianza invitándoles a pensar por sí mismos en vez de ofrecerles soluciones inmediatas.

En definitiva, el aburrimiento no es un adversario de la niñez, sino más bien un compañero del desarrollo personal. Por lo que darles a los niños espacios de tiempo sin actividades preestablecidas contribuye a que sean más independientes, creativos y emocionalmente fuertes. Brindarles espacios de silencio, juego libre e imaginación, en un mundo repleto de estímulos, puede ser una de las mejores herramientas para su desarrollo integral.

 

Última actualización: 02/10/2025