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¡Qué lindo ser ciclista!

José Marvin Monge |
¡Qué lindo ser ciclista!

En un día cualquiera nos ha tocado ser patrocinador, entrenador, asistente, psicólogo, cruzrojista, organizador, mecánico, consejero, farmacéutico, laboratorista químico, masajista, nutricionista y hasta motivador.

Aprendimos a comer, cambiamos el azúcar, el glutamato y las gaseosas  por frutas, verduras, ensaladas, pastas, carnes de pastoreo, semillas y mucha agua.

Cambiamos los vicios por hobbies, nos apartamos de las personas negativas, ahora no hay rutina ni pereza, ya no hay diabetes, problemas de espalda, de rodillas ni presión alta, solo gozamos lo que hacemos y disfrutamos los progresos diarios.

Hoy vemos personas que estaban enfermas, obesas y deprimidas convertidas en atletas, cumpliendo su sueños y haciendo recorridos en un día cualquiera al lado de  comerciantes y profesionales que estaban absorbidos por sus trabajos y decir al final " Mañana salimos de nuevo".

Los he visto madrugar, cruzar el río, arrojarse pelotas de barro, reír como niños, respirando ese aire puro de la mañana y al ser las 8:00 am, ponerse serios con su corbata en la mano antes de ingresar a su trabajo cargados de energía.  La ilusión de dónde y con quién salimos el próximo domingo se vive durante toda la semana.

Ahora los lunes y los miércoles no son aburridos.

La bicicleta los hizo estar cara a cara con sus limitaciones y posibilidades.

Conocen la disciplina, el coraje, el miedo, la paz, el dolor y el triunfo. Me enseñó a perder, llorar, reír y hasta  pedir perdón. Me enseño que cuando la vida se pone dura solo ponemos plato 36 adelante, piñón 32 atrás y sales a pasear el alma. De regreso probablemente traes respuestas a la mayoría de tus problemas.

Nos dimos cuenta que amigos como los que nacen en el ciclismo no nacen dos veces, que el ciclismo era un pretexto para hacer amigos y que ahí arriba todos sufrimos igual. Aquí nunca se sabe cuando estás creando un recuerdo.   

Hoy decimos que el ciclismo es la revolución silenciosa que puede reducir el caos vial y la contaminación ambiental, donde la felicidad está en cada entrenamiento, donde la pereza no está invitada y donde  el único rival a vencer eres tú mismo.

Eso mis queridos amigos no tiene precio. Mucha de nuestra felicidad depende de cómo escogemos ver este mundo.  

Por eso les digo ¡Qué lindo ser ciclista!

 

Última actualización: 07/10/2022