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Un cuento de navidad

Grigory Chaves Chaverri |
Un cuento de navidad

Faltaba poco para la llegada de la navidad. 

Todas las personas esperaban de manera impaciente.

Una hora, media hora, diez minutos, quince, cuenta regresiva y de un momento a otro y generando los mejores sentimientos la navidad llegó.

Aquella habitación se transformó en un lugar maravilloso, los juguetes salieron de sus cajas y se sentaron a la mesa, dieron las gracias y cantaron villancicos navideños, la familia se abrazó de felicidad, el momento era mágico, con esa magia y sabiduría de las cosas esenciales que sólo se pueden encontrar en el abrazo y calidez de la familia.

Siendo real que la habitación se llenó de aroma a esa maravillosa lírica de navidad, sonrisas, historias, todos los momentos de todas las navidades estaban acá, todo cabía en un recuerdo.

Se plasmó en los retratos, que de un momento a otro, las luces que adornaban el árbol de navidad comenzaron a bailar y el árbol también lo hizo y las personas presentes llenaban de felicidad el ambiente y esa esencia perfecta que salía por las ventanas y deslumbraba el barrio, estaba presente, y esa era la esencia misma de la gente del pueblo.

Fue así como incluso el gatito, el perrito, los corazones y las almas de lo perfecto sabían que algo excepcional sucedía.

Mavilloso lo que se podia percibir, siendo que aquellos que no creían en la navidad sintieron la presencia inmediata de la nochebuena, que les invitó a ser abrigados por su amabilidad eterna.

El tiempo seguía su marcha, y a veces se detenía para observar a las lucecitas generar momentos únicos entre recuerdos, familiares y todos tan amables, aquella escena era hermosa.

Pues bien, llegó el momento de dar gracias siendo que cada persona lo expresó diciendo a modo de plegaria:

“Gracias por esta navidad, gracias por todas las navidades, gracias por los recuerdos, por la salud y por la vida.”

La oración terminó con la bendición general del día, la esencia del aire de diciembre, el abrazo con olor a madre con sonrisas de padre, con tonalidades a silentes abuelos, a nuestros familiares y amistades cercanas, que terminan de dibujar el cenizo atardecer, siendo que el creador nunca deja de maravillarnos con sus milagros, para recordarnos siempre que la mejor navidad es la que se celebra en compañía de nuestros seres queridos.

Una muy feliz navidad y un próspero año nuevo 2025.

Última actualización: 05/12/2024