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Un planeta en constante transformación: Deslizamiento en río Virilla

Hámer Salazar/Biólogo/ info@hamersalazar.com |
Un planeta en constante transformación: Deslizamiento en río Virilla

Los recientes deslizamientos ocurridos en el Valle Central, particularmente el del sábado 30 de noviembre de 2024 en las laderas del río Virilla, en la localidad de Balsilla de Mora, deben impulsarnos a reflexionar sobre las dinámicas planetarias que continuamente moldean el paisaje. Estas transformaciones, en ocasiones atribuidas a una sola causa y otras veces resultado de interacciones complejas, son inherentes a la naturaleza de nuestro planeta. 

Fuerzas naturales que esculpen la Tierra 

Fenómenos como terremotos y actividad volcánica son algunas de las principales fuerzas transformadoras del paisaje. Ejemplos históricos demuestran cómo estos eventos han borrado pueblos enteros, ya sea por la furia de la lava que avanza inexorablemente o por las grietas abiertas en la tierra. Estos procesos, aunque devastadores, han ocurrido desde tiempos inmemoriales y seguirán siendo parte de la dinámica planetaria. 

Por otro lado, las intensas lluvias, cuando se combinan con intervenciones humanas como la deforestación, la construcción inadecuada, o el cambio de uso del suelo para asentamientos humanos con elevados índices de fragilidad ambiental, agravan el riesgo de deslizamientos e inundaciones. Un ejemplo reciente de esto se observó en Valencia, España, donde las inundaciones han sido recurrentes desde hace milenios con afectación a las poblaciones, producto de desarrollos urbanísticos que no consideraron los factores naturales antes de su establecimiento.   

El caso de Balsilla de Mora

El deslizamiento en Balsilla de Mora pone de manifiesto la necesidad urgente de revisar la planificación urbana, particularmente las construcciones cercanas al cañón del río Virilla. Este cañón, como cualquier otro en proceso de formación, es un sistema dinámico donde los derrumbes son parte del modelado constante del paisaje. La estabilidad de las edificaciones cercanas a estos farallones están constantemente en riesgo. 

Un área de particular preocupación son las construcciones recientes en la margen izquierda del río Virilla, aguas arriba del puente Alfredo González Flores (conocido popularmente como el puente de "la platina"). Sin una intervención adecuada, estas edificaciones podrían enfrentarse a graves amenazas en el futuro. 

Llanuras de inundación y cañones de montaña 

Comprender las dinámicas de los ríos es esencial para evitar tragedias. Las zonas llanas junto a ríos y quebradas, conocidas como llanuras de inundación, son propensas a desbordamientos periódicos, como se ha documentado históricamente en Guanacaste y la Zona Sur de Costa Rica. En contraste, los ríos de montaña, al encajonarse en cañones, generan derrumbes que modelan el terreno con el tiempo. Construir cerca de estas áreas supone riesgos significativos tanto para la infraestructura como para las vidas humanas. 

La intervención humana como acelerador de cambios 

Si bien muchos de estos procesos son naturales y han ocurrido mucho antes de la aparición del ser humano, nuestras actividades pueden exacerbar su frecuencia e impacto. La deforestación, el mal manejo de los residuos y el cambio irresponsable del uso del suelo son factores que aceleran los riesgos. La práctica de enterrar residuos en rellenos sanitarios, por ejemplo, no es una solución definitiva; en el futuro, estos materiales podrían volver a la superficie, causando contaminación y problemas ambientales. 

Un llamado a la responsabilidad colectiva 

La dinámica planetaria no puede ser detenida, pero sí podemos mitigar sus efectos y evitar agravarlos. Esto requiere un enfoque integral que priorice la seguridad humana y ambiental sobre el desarrollo a corto plazo. Proteger nuestras áreas naturales, planificar adecuadamente las construcciones y gestionar los residuos de manera sostenible son acciones fundamentales para convivir con un planeta en constante transformación.   Porque, al final, aunque los seres humanos desaparezcamos, la Tierra seguiría moviéndose, adaptándose y transformándose, como lo ha hecho desde su origen. Ante este panorama, la  pregunta es: ¿estamos dispuestos a habitarlo responsablemente? 

Última actualización: 04/12/2024